martes, julio 06, 2010

¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Supongo que es un título apropiado para este post, habida cuenta que llevo más de medio año sin escribir en él. No se por qué hoy he sentido la necesidad de escribir, aunque no se de qué. En este último año no me ha ocurrido nada fuera de lo normal o que merezca siquiera un espacio en este humilde blog, pero no obstante me ha ocurrido de todo. A nivel de emociones ha sido muy fuerte. He tenido como se suele decir las emociones a flor de piel. Todo en mi ha empezado a cambiar, estoy recogiendo los frutos de mi cosecha, una cosecha que en principio parecía que no llegaría a nada por estar la tierra yerma. Idea errónea por mi parte, ya que sólo dormitaba. Me siento en paz, relajada, a gusto conmigo misma y con lo que me rodea. Quizás en algunos aspectos necesite un cambio, pero es simplemente por un ciclo que se acaba y da comienzo a otro. Aún así no me quejo.
Seguramente que nunca me hubiera imaginado el rumbo que ha ido tomando y que ha tomado mi vida. Siempre te imaginas que a estas alturas de la vida has conseguido cosas que todos/as de niños nos imaginamos. Pero claro, una cosa es imaginarse qué te depara la vida y otra muy distinta es imaginar qué camino seguir. Mi vida ni siquiera se aproxima a como yo me la imaginé, pero de momento la siento plena. Ahora en estos momentos me siento bien y a la espera de posibles cambios que seguramente vendrán dentro de poco, aunque no tengo prisa. He aprendido por el camino a esperar sin aceleros a que todo acontezca cuando tenga que acontecer. Aunque reconozco que aún no domino la técnica. Pero eso no me preocupa. Ahora mismo mi intención es disfrutar de este verano tan ansiado tras un invierno tan apocaliptico y esperar a septiembre que traerá consigo nuevos cambios y el comienzo de otro ciclo. Porque al fin y al cabo de eso se compone la vida: de ciclos.

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